viernes, noviembre 17, 2006

Qué bueno es saber que estás aquí de nuevo [1]

Mientras esperaba que llegaras de algún lugar decidí dar una vuelta por la ciudad.
Mientras caminaba por la ciudad pensaba en como estarás, que cosas te gustaría hacer, que podría yo regalarte, si un chocolate, un libro o una flor.
Mientras volvía pensé que ahí estarías esperándome, ansiosa de verme, que me abrazarías hasta el punto de estrangularme.
Mientras esperaba pensé que te pudo haber sucedido algo o que simplemente la ansiedad te hubiese puesto algo nerviosa. Me senté.
Mientras respiraba comencé a recordar lo inusual que eras. Te gustaba que nos viésemos a escondidas, nunca te gusto que anduviéramos juntos por ahí, y te encantaba que te sorprendiera en al soledad.
Mientras comía recordaba que siempre dejabas tu comida, que habías comido decías y cada ves que comíamos me recordabas una y otra ves que eras vegetariana.
Mientras orinaba recordé que cuando le mostré a mis amigos nuestra foto juntos rieron y no creyeron que fuese verdad, claro eres demasiado hermosa para mi.
Mientras volvía recordé que nos casamos bajo las estrellas como único testigo la inmensidad del universo y un par de árboles. También recordé que nuestra luna de miel fue en el desierto y que hicimos tantas veces el amor que quede inconciente y baje 10 kilos.
Mientras te espero, me traen mi pastillas, aquellas que me hacen olvidarte, que me hacen creer que no existes, pero no te preocupes no me las tomo
Mientras me duermo con la píldora azul pienso “Que bueno es saber que estas aquí de nuevo”.

domingo, noviembre 12, 2006

Les abrimos la muralla (es más romántica que la puerta)

Este es el comienzo de semanas de trabajo para ponernos de acuerdo en la realización de un blog, que aglutine los pensamientos y temas de interés mutuos de dos personas que han naufragado en este mundo y buscan un espacio para lograr que alguien los encuentre.
Este espacio está abierto a todo aquel que quiera leer a dos comunistas hablando de sí mismos y de los otros mismos y de lo mismo.

Dos comunistas, sólo dos comunistas un tanto perdidos.

Desde la dialéctica y confiando en los preceptos de Lenin, Marx y Engels nos despedimos para saludarlos, con la retórica en nuestras manos la contradicción del período y la transformación revolucionaria se generará.
POR QUE SABEMOS QUE AÚN TENEMOS PATRIA, CIUDADANOS
Se despiden y saludan Metralleta y Ticho